Matar jóvenes estudiantes en México: la banalidad del mal en Ayotzinapa

Matar jóvenes estudiantes en México: la banalidad del mal en Ayotzinapa1

Por: Mtro. Luis Ulises Vera Romero, Comentarista Invitado del Consejo de Asuntos Hemisféricos. 

Una generación a la que no dejaron intervenir el mundo, hecho por sus mayores de una vez y para siempre, y a la que no dejaron intervenir la historia porque dizque ya había terminado. Pero que, a cambio de estas prohibiciones y ataduras, mediante las pintas y el esténcil intervino los muros; mediante el fotoshop intervino las imágenes serializadas de los medios; mediante tatuajes y piercing intervino su cuerpo; mediante música tecno, tachas y sicotrópicos intervino sus sentidos.

Armando Bartra, “Joven en vilo”, 2013.

Desaparecer significa algo más allá, significa el olvido, la negación completa de una falta que cometió el Estado…

Mariana G. Saravia, activista, 2015.

Para no llegar a los 6 meses, ni al año, sin saber nada de ellos

Las protestas juveniles en México, particularmente las estudiantiles, son las puntas de iceberg de conflictos sociales documentados por los medios de comunicación e investigados por expertos. Ambos grupos terminarán siempre proponiendo sus propias soluciones y respuestas para entender estas protestas, pero muchos no conseguirán entenderlas completamente sin la experiencia de arriesgar el cuerpo en la protesta. Las preguntas que saltan a primera vista son ¿por qué protestan?, y ¿cuáles son las demandas de esos jóvenes estudiantes que salen a la calle?

En 2011 el oriente medio-así como otras regiones-se llenó de indignación, siendo uno de los incidentes más resaltantes el de la plaza Tahrir, en Egipto, que se volvió el lugar de mitin de las masas contra el gobierno de Mubarak. El mismo año en Chile, estudiantes de secundaria exigieron educación superior gratuita y de calidad. (Dichas protestas en el país sudamericano continúan hoy en día). Mientras tanto, en Estados Unidos y en España, como en numerosos países de Europa, emergieron poderosos movimientos del 99 por ciento, que comparten el sentido de la lucha por la igualdad. Uno de los movimientos similares que ocurrió recientemente fue el de 2013 en Brasil, por culpa de los aumentos al precio del transporte público, los cuales desencadenaron un movimiento llamado Passe Livre (que significa “Pase Libre”), en donde los usuarios no pagaban peaje en el transporte público. Estos ejemplos -por sólo mencionar algunos de los últimos años en Latinoamérica- son protestas colectivas y manifestaciones donde los jóvenes se apropian de la palabra, los memes, los tweets y de prácticas audiovisuales custodiadas por el alma colorida de la juventud.

En México, fue en 2012 que emergió un nuevo actor político contra los medios masivos de comunicación y el Estado: el #YoSoy132. Aquí el color rojo es el que predomina; se puede ver en la sangre del rostro de aquellos estudiantes reprimidos en las marchas por los gases lacrimógenos, el golpe del policía o la caída intempestiva después de correr entre el caos de la represión. Una cosa es castigar la protesta social, vandalizarla, ningunearla, que siempre han sido técnicas de represión de los estados modernos, y otra es matar a los que protestan. México es habitado mayoritariamente por jóvenes que son reprimidos. Reprimir la protesta no tendría porqué ser menos peor que matar a los jóvenes estudiantes, pero un golpe en el rostro puede remediarse con medicamentos, tiempo y cariño, mientras que la muerte del joven estudiante es, obviamente, definitiva.

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México es un país con una población mayoritariamente joven: la edad media es de 26 años, según el último Censo Nacional de Población y Vivienda elaborado por el INEGI: “La población mexicana continúa siendo predominantemente joven […] la edad mediana, es decir, la que divide a la población en dos partes iguales, en el año 2010 es de 26 años, cuando en 2000 este indicador era de 22 y en 1990 de 19 años (INEGI, 2010)”.

Sin lugar a duda, hoy en día, los jóvenes estudiantes de México son definitivamente reprimidos y castigados. Aún no se sabe nada de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos”, desaparecidos desde el 26 de septiembre de 2014 en Ayotzinapa, en el estado de Guerrero. Honestamente, es altamente probable que se tendrá que esperar meses y años antes de saber de manera definitiva lo que ocurrió, si se sabe algún día.

No se trata aquí solamente de los 43 estudiantes secuestrados. Debido al conflicto interno del país generado por la violencia, ya son más de 100,000 muertos y más de 26,000 desaparecidos o extraviados, según reportes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Y más que números, son nombres y apellidos, familias desahuciadas, amigos desconcertados, no se puede reducir a una fórmula numérica que prefiere balancearse más en favor de cifras que de sueños y anhelos reprimidos. Por eso el “pase de lista de los 43” en Twitter es tan importante, porque reconstruye la manera en que nombramos a los desaparecidos, porque nos recuerda que de alguna forma, entre el recuerdo y la nostalgia, siguen vivos con sólo recordar su nombre. Se trata de mantener la memoria viva. Para nuestros combates de mañana, para un mundo más libre, igualitario, fraternal y solidario, se debe mantener la lucha activa, es un aliento que por lo menos mantiene activo el debate y la protesta.

Hoy son los jóvenes los que salen a la calle a protestar por otros jóvenes que han sido víctimas, y la lucha sigue. Desde que ocurrió el secuestro y desaparición, se han llevado a cabo 9 Acciones Globales por Ayotzinapa, se han coreado miles de porras y denuncias, se han marchado las calles, Internet se ha inundado de tweets, fotos y mensajes: se resiste. Pero la policía y el ejército siguen reprimiendo la protesta estudiantil.

Nazis, estudiantes y banalidad

En los años 60, la filósofa alemana Hannah Arendt, superviviente de los campos de concentración nazi donde fue enviada porque era judía, recibió el encargo por parte del New York Times para seguir de cerca el juicio contra Adolf Eichmann en tierra israelí. Sr. Eichmann fue teniente coronel de la die Schutzstaffel (SS), que podríamos traducir del alemán como las “compañías de defensa”. La SS era la organización militar, policial y de defensa liderada por Adolf Hitler desde 1925 y durante la segunda Guerra mundial, en una forma de cuerpo de elite, especialmente vinculado con la ideología nazi. En 1961 se realizó el juicio contra Eichmann, y para el año siguiente fue sentenciado a la horca por crímenes contra la humanidad relativos a su trabajo, el cual consistía en dirigir administrativamente los trenes que transportaban judíos dirección los campos de concentración.

Hannah Arendt estuvo presente en el juicio y a contra-corriente de lo esperado por la comunidad judía; ella escribió una serie de artículos que terminaron en un libro llamado Eichmann in Jerusalem. A Report on the Banality of Evil. Novelistas, poetas, académicos y líderes del judaísmo, esperaban entonces que diera un análisis balanceado a los intereses judíos. No lo hizo de esta manera, y en vez de defender la causa judía que buscaba a toda cosa inculpar a Eichmann, Arendt realizó una de las investigaciones de filosofía política más densas de la post-guerra. Pero esto le costó señalamientos y críticas por asegurar que Eichmann era un tipo normal y no un demonio. Arendt sostiene en su tesis que a Eichmann lo gobernaba una banalidad del mal que lo guiaba para enviar a miles de personas a su muerte en las cámaras de gas. No culpabiliza a la compañía nazi como en su momento algunos pensaban que lo haría, establece por el contrario, preguntas que ayudan a pensar justamente la banalidad del mal.

La escritora Monika Zgustova resume puntualmente esta idea:

Arendt insinuó que Eichmann era un hombre como tantos, un disciplinado, aplicado y ambicioso burócrata: no un Satanás, sino una persona “terriblemente y temiblemente normal”; un producto de su tiempo y del régimen que le tocó vivir […] Por ello es más preciso que nunca ir a la fuente y leer a Hannah Arendt, porque ella puso de manifiesto que el mal puede ser obra de la gente común, de aquellas personas que renuncian a pensar para abandonarse a la corriente de su tiempo. Y eso es válido también para los tiempos que vivimos (Zgustova, 2013).

Comparar la banalidad del mal durante la segunda guerra mundial con el caso mexicano ha sido planteado por Lorenzo Meyer, historiador y académico mexicano quien como es costumbre, opina cada lunes en la mesa política de MVS noticias (sección del programa mexicano radiofónico de Carmen Aristegui).2 En el programa transmitido el 22 de diciembre de 2014 pasado, se volvió a tomar la noticia de que “polizetas” (policías municipales vinculados con el grupo delictivo Los Zetas) participaron en la muerte de 72 migrantes centroamericanos en San Fernando, Tamaulipas, en 2010.

Lorenzo Meyer recordó en dicha emisión, que ya se había hablado en otros programas de Adolf Eichmann y la banalidad del mal para entender el problema de los migrantes, como ahora, de los estudiantes de Ayotzinapa. “Debemos exigirnos cuentas a nosotros mismos” dijo Meyer, quien además aseguró que el caso de los 72 migrantes “sólo nos conmocionó como mexicanos, pero no se hizo nada más”. Una suerte de trivialización de ver muertos, saber de secuestros, extorsiones, vivir con el mal en la vida cotidiana, y acostumbrarse al horror.

Hay que ser claros y honestos con la situación que afronta México: hoy en día es posible que se maten a 72 migrantes, que se desaparezcan a 43 estudiantes normalistas, que se acabe con la vida de más de 100 mil personas en menos de 5 años. La maquinaria nazi tenía bien claro a quién había que exterminar en los años 30 y 40, y el Estado mexicano y las organizaciones delictivas como los Zetas o los Guerreros Unidos (principales sospechosos del secuestro de los normalistas), al parecer también lo tienen claro. Como Arendt plantea, existe un sistema burocrático militar y policial principalmente, que dicta órdenes y mandatos, y son los soldados o policías quienes ejecutan esta orden desde su propia cotidianidad.

Esta banalidad del mal recalca en cierta medida lo ridículo del mundo y lo banal de aquellos que administran o ejercen violentamente el poder para reprimir, castigar, secuestrar o matar. Los domina una banalidad del mal que se termina ejecutando en acto por policías o militares. Ya lo comprueba el hashtag que se señala al culpable en el caso de Ayotzinapa #FueElEstado.

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Fue y es el Estado Mexicano el responsable por acción y la omisión, de la desaparición de los estudiantes normalistas, fue la complicidad de los militares, de los policías militares y el crimen organizado, quienes le quitaron el rostro a Julio César Mondragón, normalista guerrerense que tuvo la valentía de escupirle en la cara a su narcotraficante agresor. Fue el Estado quien dejó los restos suficientes como para identificar a Alexander Mora Bennacio, el único de los cuerpos encontrados, después del análisis de sus restos en el laboratorio de la Universidad de Innsbruck, en Austria. Fue Jesús Murillo Karam, procurador General de la República, quien a principios de 2015 y cansado de conceder conferencias de prensa, aseguró “por sus propias fuentes” que los estudiantes están muertos. Fue el mal y su banalidad haciendo de las suyas.

Y aunque las autoridades y los señuelos mediáticos insistan en asegurar que están muertos, hay más de una centena de padres y madres de familia, amigos, otros jóvenes que nunca conocieron a los normalistas, así como estudiantes de universidades públicas y privadas de México, que se rehúsan a creer la versión del Estado. Ellos mantienen la esperanza de que los desaparecidos serán encontrados “porque vivos se los llevaron y vivos los queremos”.3

La esperanza termina siendo lo último que muere

Como lo dice Mariana Favela, estudiante y activista involucrada en el movimiento estudiantil mexicano de 2012, “una de las grandes aportaciones del movimiento (#YoSoy132) fue sacarnos de la soledad […] y darnos algo que se nos había negado a los jóvenes: tener comunidad.” O como asegura Omar García, estudiante normalista de Ayotzinapa y sobreviviente del ataque del 26 de septiembre: “El Ejército ahí anda, le dan su mochada y se retira… siempre llegaban a arreglos con los narcos”.4

Lo que ha pasado en México con el caso de los normalistas no es nuevo: el estado reprime, mata, asesina y actualiza sus formas de represión y castigo. Por razones más allá de incomprensión del mundo, nos deberíamos repetir desde y fuera del sentido común ¿para qué desaparecieron 43 estudiantes? Para recomponer el tejido social entre quienes estamos vivos y aparecidos, reorganizarnos y crear comunidad, dirían algunos optimistas.

El colectivo Rexiste por ejemplo, conformado mayoritariamente por mujeres, jóvenes y estudiantes, ha planteado desde 2013 una manera creativa de intervenir en el espacio público, digital y mediático. En el sitio web de dicha organización se puede constatar esta red de solidaridad que busca además de denunciar la represión de la que han sido victimas varios de sus integrantes, y que han participado en protestas contra los monopolios mediáticos de comunicación desde 2012. El colectivo Rexiste busca desde el esténcil y el arte, evitar más asesinatos a estudiantes, señalando la violencia con la que actúa el estado.

La esperanza sigue, la resistencia y la solidaridad, avivar la idea de que los normalistas siguen vivos, o que se puede hacer justicia con su muerte, mantiene activa la rabia digna. Los esfuerzos colectivos no se agotan, como no cesan ni se descomponen las lágrimas de los padres normalistas. Hay millones de mexicanos desahuciados que comparten la indignación, se solidarizan y enfrentan al mal. Más allá de respuestas y soluciones plausibles, permanecen razones colectivas que buscan mantenernos lejos del mal y su banalidad. Sentirnos juntos, acompañados, solidarizados… esto ya es un paso gigante en esta lucha que no debe sino desinflar esta ridícula e infame banalidad del mal. Es el paso de crear un bloque gracias al cemento de nuestros dolores.

El 26 de febrero de 2015 se cumplieron cinco meses de la desaparición de los estudiantes normalistas, el 26 de marzo medio año, y así consecutivamente hasta que dejemos de contar meses y años. Celebraremos que siguen desaparecidos, que encontraron sus cuerpos, o que los encontraron vivos. El 26 de septiembre será el día en que el ejército, el estado, la policía municipal y la delincuencia organizada, hicieron descarada su complicidad en arremeter, castigar y matar a los jóvenes estudiantes, porque desde 1968 con la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre, en México se matan estudiantes desmedidamente, en la banalidad del mal.

Por: Mtro. Luis Ulises Vera Romero, Comentarista Invitado del Consejo de Asuntos Hemisféricos. 

Ésta es una contribución gratuita producida por el Consejo de Asuntos Hemisféricos. Si desea republicarla, por favor ponga nuestra información institucional. Los derechos exclusivos pueden ser negociados.

Las imágenes deben estar atribuidas al colectivo Rexiste MX. El autor del texto ha pedido la autorización del colectivo para re publicacion. La pagina Facebook del colectiva es https://www.facebook.com/rexistemx?fref=ts

Referencias:

1 Esta es una versión revisada y ampliada del artículo “Tres meses de banalidad, o de la maldad sobre 43 estudiantes normalistas”, en Más de 131, México, 26 de diciembre de 2014. Disponible en http://www.masde131.com/2014/12/tres-meses-de-banalidad-o-de-la-maldad-sobre-43-estudiantes-normalistas/

2Noticias MVS con Carmen Aristegui”, es un programa radiofónico que se transmite en la señal 102.5 de frecuencia modulada, de lunes a viernes de 6h-10h, UTC.

3 “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, video en línea, consultado el 09/02/15 http://youtu.be/aHvAdk6MkFk

4 “El ejército, involucrado en ataque a normalistas: Omar García”, Aristegui Noticias 30/10/2014, en línea. Consultado el 09/02/15 http://aristeguinoticias.com/3010/mexico/el-ejercito-tambien-esta-involucrado-en-el-ataque-a-normalistas-revela-omar-garcia/

 Libros:

-Arendt, Hannah (1963). Eichmann in Jerusalem: A Report on the Banality of Evil. New York: Penguin.

Bartra, Armando. “Rejuvenecer la protesta”. Los movimientos sociales van a la escuela.

Argumentos, Vol. 27, núm. 74, enero-abril, 2014, pp. 13-45 Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, Distrito Federal, México

Muñoz, Gloria (coord.), #YoSoy132. Voces del movimiento , Bola de Cristal, México, 2012.

-Human Rights Watch, “informe mundial México: 2014. Consultado el 09/02/15 http://www.hrw.org/es/world-report/2014/country-chapters/121995

INEGI, “Principales resultados del Censo de Población y Vivienda 2010”, Consultado el 09/02/15 http://www.inegi.gob.mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/censos/poblacion/2010/princi_result/cpv2010_principales_resultadosII.pdf

Artículos periodísticos

-Bartra, Armando “Ayotzinapa o la rebelión de las víctimas”, La Jornada, 06/12/214, disponible en http://www.jornada.unam.mx/2014/12/06/opinion/010a1pol

Martínez, Paris. “2014, el año con más casos de desapariciones en México: van 5 mil 98 víctimas”, Animal político. Consultado el 22/12/14 http://www.animalpolitico.com/2014/11/2014-el-ano-con-mas-casos-de-desapariciones-en-mexico-van-5-mil-98-victimas/

Mendoza, Enrique. “Los muertos de EPN: 41 mil en 23 meses”. Semanario Zeta, consultado el 22/12/14 http://zetatijuana.com/noticias/reportajez/13991/los-muertos-de-epn-41-mil-en-23-meses

Zgustova, Monika. “El malentendido sobre Hannah Arendt”, El País, 9 AGO 2013 – 00:00 CEST. Consultado el 09/02/15 http://elpais.com/elpais/2013/07/25/opinion/1374764105_218903.html

“Historias de falsedades, las explicaciones del gobierno sobre masacres: Meyer (video)”, Redacción, Aristegui Noticias, consultado el 22/12/14

http://aristeguinoticias.com/2212/mexico/historias-de-falsedades-las-explicaciones-del-gobiernosobre-masacres-meyer/

“El Ejército, involucrado en ataque a normalistas: Omar García”, Redacción, Aristegui Noticias, Consultado el 22/12/14 http://aristeguinoticias.com/3010/mexico/el-ejercito-tambien-esta-involucrado-en-el-ataque-a-normalistas-revela-omar-garcia/

-“Reportan desaparecido al alcalde de Cocula, testigo clave en caso Ayotzinapa”, Redacción, Revista Proceso, consultado el 22/12/14 http://www.proceso.com.mx/?p=391255

-Zenyazen Flores,“Sólo 7% gana más de 10 mil pesos o más”, El Financiero, consultado el 22/12/14 http://www.elfinanciero.com.mx/economia/solo-gana-mas-de-10-mil-pesos-o-mas.html

-Leticia Robles de la Rosa; “Policías municipales ganan alrededor de 4 mil pesos al mes,” Excélsior, consultado el 22/12/14 http://www.excelsior.com.mx/nacional/2014/12/02/995421

“Ayotzinapa: los padres”, Canal Ojos de Perro, Youtube, consultado el 22/12/14 http://youtu.be/3iR8tP2n0t8

Mariana G. Saravia, “Memoria olvidada: del normalismo rural, la guerra sucia y Ayotzinapa”,, Más de 131, consultado el 22/12/14 http://www.masde131.com/2014/12/memoria-olvidada-del-normalismo-rural-la-guerra-sucia-y-ayotzinapa/

“Los normalistas desaparecidos: identifican un cuerpo”, Vice News, consultado el 22/12/14, http://www.vice.com/es_mx/video/los-normalistas-desaparecidos-identifican-un-cuerpo

“Ocho estudiantes muertos en tres años: la escuela que amenazó al gobierno”, Andalusia

Knoll, Vice News, consultado el 22/12/14 http://www.vice.com/es_mx/read/ocho-muertos-en-tres-anos-la-escuela-que-amenaza-al-gobierno

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