Proyecto Twin Ocean: El tren transcontinental sudamericano

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Por: Thomas David Alvarez, Analista del Consejo de Asuntos Hemisféricos

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En el año 1863, los Estados Unidos llevó a cabo la construcción de su primer tren transcontinental. En la era del Destino Manifiesto y con la promesa de grandes beneficios, unas asombrosas 2.000 millas del carril fueron construidas a través de Norteamérica. Esto causó destrucción y devastación a lo largo y ancho de todo el territorio y paradójicamente, ahora Sudamérica se encuentra frente a circunstancias similares tanto en lo precario, como en lo atractivo.

Tras el reciente tour sudamericano del primer ministro chino, Li Keqiang, China, Brasil, y Perú acordaron la firma de un acuerdo para la construcción del tren transcontinental Twin Ocean. Se estima que el megaproyecto trilateral costará 10 billones de dólares y se extenderá a través de 5.300 km (3.300 millas) desde el puerto atlántico de Porto do Açu, Brasil, hasta un puerto del  pacifico en Perú, aun por determinar. [1]  Se calcula que el proyecto estará completado en el 2021. En el pasado, ya han habido proyectos similares con la intención de conectar regiones sudamericanas tradicionalmente aisladas. Sin embargo, el Primer Ministro Li quiere convertir este sueño en una realidad, por ello, durante su gira sudamericana organizó grupos de expertos chinos, peruanos, y brasileños para investigar la factibilidad del proyecto.

El tren Twin Ocean es uno de los varios proyectos de infraestructura chinos que cruzan Latinoamérica. Hasta ahora, China ha hecho planes para financiar proyectos similares en Honduras, Colombia, y Brasil, por lo que el proyecto Twin Ocean traerá oportunidades económicas a China, Brasil, y Perú, cuyas economías se han desacelerado recientemente, lo cual incrementa la ansiedad—si no el desespero—para llegar a un acuerdo final y comenzar la construcción.

Aunque el tren tendría beneficios a corto plazo, estos serían mínimos en relación con las repercusiones sociales y ambientales a largo plazo. Varios activistas del hemisferio occidental se han opuesto al proyecto ferroviario, ya que este traería graves implicaciones sociales y medioambientales.

No obstante,  esta preocupación en torno a las implicaciones sociales y medioambientales de un proyecto de tal magnitud no es algo nuevo para la región. De hecho, proyectos como la Carretera Transamazónica, la Presa Belo Monte, el proyecto de la mina Carajás, y el Ferrocarril del Diablo generaron las mismas preocupaciones en su momento. Cada uno de estos proyectos ha tenido efectos perjudiciales, en aspectos sociales (las comunidades amazónicas tradicionalmente aisladas son forzadas al contacto con el mundo contemporáneo, lo cual ha resultado en violaciones de derechos humanos), además de ambientales (la deforestación, la polución, y el desarrollo excesivo en biosferas delicadas). Igualmente, se debe subrayar que muchos de estos proyectos no fueron tan económicamente viables como se había estimado.

En los próximos meses, es crucial considerar los errores del pasado para garantizar que estos no se cometan en este nuevo proyecto. Alternativamente, teniendo en cuenta las delicadas y vulnerables áreas que este proyecto va a afectar, es recomendable abandonar completamente esta iniciativa por ser peligrosa e invasiva. No obstante,  debido a que la cancelación de la misma es bastante improbable a estas alturas,  es aconsejable que los líderes del proyecto Twin Ocean escuchen a los activistas sociales y les den un papel influyente en la planificación de esta mega obra. Con sus aportaciones, se pueden establecer prácticas para mitigar el impacto social y medioambiental del ferrocarril.

Ventajas económicas

Recientemente, China ha ampliado su esfera de influencia diplomática y económica en Latinoamérica, principalmente para obtener materias primas. De hecho, hoy en día China es el principal socio comercial de Brasil y el principal consumidor de minerales peruanos, como el oro y el cobre. [2]  Además, debido al proceso de cambio geopolítico global, China se convertirá en un actor político indispensable para los países de la región. En enero del 2015, el presidente chino, Xi Jinping, se comprometió a invertir $250 billones USD en Latinoamérica a lo largo de los próximos 10 años. [3]  Sin duda, esta enorme inversión beneficiará a toda la región.

Las actuales rutas comerciales de China en Sudamérica pasan por el Canal de Panamá donde, según varios informes, se han triplicado los aranceles y las cuotas en los últimos cinco años. [4]  Por ello, China ha buscado rutas nuevas y económicamente más viables, para enviar las cruciales exportaciones desde Sudamérica. Esta es la razón por la cual, anteriormente existían planes chinos para construir un canal más profundo a través de Nicaragua [5]  Los expertos chinos han determinado que la opción más económica y diplomática es evitar totalmente el Canal y enviar todas las exportaciones sudamericanas desde un puerto pacífico. Un oficial brasileño calcula que el proyecto Twin Ocean reduciría el coste de envío a China a 30 dólares por tonelada. [6]  Además de la reducción de costos, un tren transcontinental le concedería a China un acceso más fácil a los bienes del interior del continente.

Latinoamérica, particularmente Brasil y Perú, también tiene la intención de beneficiarse con la construcción del tren. Mientras China se beneficiaría de la reducción de costos de exportación, Latinoamérica se beneficiaría de la mejora de su infraestructura y el aumento del comercio continental. Una infraestructura fuerte ha demostrado poder fomentar el crecimiento económico. Por ello, es probable que el tren permita un mayor flujo comercial y más rentabilidad entre Brasil y Perú, y el resto de la región.

Kevin Gallagher, profesor de política de desarrollo mundial en la Universidad de Boston, tiene grandes esperanzas para el proyecto, afirmando, “Latinoamérica se beneficiará más si se hace bien.” “Un tren de alta velocidad podría traer productos al área del Pacifico, la cual es una región en crecimiento para las exportaciones de Latinoamérica, y además podría facilitar el comercio entre los propios países latinoamericanos,” Gallagher añade.  [7]  Aunque no se ha determinado quién construirá el tren, la participación brasileña o peruana sin duda beneficiaría a sus propios mercados de trabajo.

Según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), con el fin de satisfacer las demandas de infraestructura durante la próxima década, los países de la región necesitan gastar un 6,2 por ciento de su propio PBI, aproximadamente $320 billón USD. [8]  Sin embargo, el informe apunta que la inversión promedio para la región se queda corta, ya que solo es del 2,7 por ciento PBI. [9] Por lo tanto, la construcción del tren, beneficiaría mucho a los sectores de infraestructura brasileño y peruano. Gallagher continúa, “Si se hace bien, un tren de alta velocidad con ingeniería de alto nivel, una mínima cantidad de daños al medio ambiente, y la cooperación con las comunidades locales, va a ser un éxito total.” [10]

De esta manera, aunque hay el potencial para un exitoso acuerdo trilateral entre China, Brasil y Perú, también existe un gran peligro. Sobre el papel, el tren ofrece grandes beneficios económicos para todos los participantes, pero cuando se consideran las posibles repercusiones, estos beneficios se quedan cortos.

El sistema de carreteras “Interoceánica”

El proyecto Twin Ocean no ha sido el único intento de conectividad interoceánica. Este proyecto ferroviario refleja el sistema de carreteras, llamado “Interoceánica,” que tenía las mismas intenciones. Se estimó que este proyecto, el cual se inició en 2006, iba a reducir los costos de traslado entre Brasil y Asia hasta 100 dólares por tonelada, más que lo que se ahorrará con el tren Twin Ocean. [11]  Sin embargo, la construcción del proyecto ha sido deficiente, dejando una gran parte de la carretera inaccesible a las cargas pesadas. Rob Curran, periodista del Wall Street Journal, dice haber visto carreteras increíblemente empinadas; secciones incompletas, dañadas o inexistentes; y obstrucciones naturales.

Aparte de cuestiones infraestructurales, la carretera provocó una oleada de consecuencias más insidiosas. Rob Curran afirma, “La carretera parece haber facilitado las vidas de muchos peruanos; también, lo ha hecho para los narcotraficantes, mineros ilegales, y especuladores sin escrúpulos.” [12]  Esto tuvo consecuencias similares a la construcción de la carretera transamazónica brasileña de los 1970s, la cual causó deforestación rampante y destrucción medioambiental.

Por esta razón, existen peligros parecidos en cuanto al proyecto Twin Ocean, el cual podría fácilmente fomentar la minería ilegal, la tala de árboles destructiva, y el narcotráfico. Sin embargo, las personas que apoyan al proyecto Twin Ocean se han olvidado o han ignorado descaradamente los fracasos del pasado.

Repercusiones sociales y medioambientales

Después de la reciente gira sudamericana del Primer Ministro Li, han habido muchas manifestaciones de grupos medioambientales y de derechos humanos a través del hemisferio contra el proyecto. Estos grupos tienen miedo de que el ferrocarril perturbe el delicado ecosistema amazónico y exponga a las vulnerables y aisladas comunidades indígenas al desarrollo y la explotación. El proyecto es una representación moderna del tren transcontinental de los Estados Unidos, construido durante el período del Destino Manifiesto, el cual se ejecutó sin consideración por los pueblos nativos que habitaban un gran parte del oeste de Norteamérica.

Anteriores proyectos como la Carretera Transamazónica, la Represa Belo Monte, y el proyecto de la mina Carajás son solo tres de los megaproyectos de construcción que han causado destrucción social y medioambiental en Sudamérica. Estos proyectos se realizaron con poca consideración por los impactos socio-ambientales y de desarrollo. Por esto, Christian Poirier de Amazon Watch señala que “los megaproyectos pasados sugieren que en vez de consultar a las comunidades indígenas que obstruyen el camino, es más probable que el gobierno ignore los derechos humanos e, igualmente, el medio ambiente.” Además, éste afirma, “Con respecto a los proyectos de carreteras, los ferrocarriles crean acceso libre a regiones anteriormente remotas, traen flujos de trabajadores migrantes, y son inevitablemente seguidos por mafias de deforestación y ganaderos, creando una ‘tormenta perfecta’ de presiones sobre tanto la selva como su gente.” [13]

Según la Red Amazónica de Información Socio-ambiental Georreferencia (RAISG), una organización medioambiental brasileña, el proyecto Twin Ocean expondría a casi 600 comunidades indígenas, una estadística que debe causar mucha preocupación. [14] Para Julia Mello Neiva, una investigadora del Business and Human Rights Resource Centre en Brasil, también ha expresado sus preocupaciones. “China ya ha estado operando en muchos países,” afirma, “y no respeta normas de protección medioambiental y social. Por eso, pienso que hay espacio para la participación de grupos de la sociedad civil para asegurarse de que haya consultas significativas en todas las etapas.” [15]

Asimismo, las tendencias imperialistas chinas alrededor del mundo en desarrollo son buenas representaciones de lo que puede a pasar en Latinoamérica. África, por ejemplo, ha recibido cantidades abundantes de ayuda e inversión china. Es sabido que China viola códigos laborales alrededor del mundo en desarrollo. Por ejemplo, los trabajadores son mal pagados y tienen que trabajar de manera sobrecargada para sus empleadores chinos. Esto es muy alarmante, teniendo en cuenta la calamitosa condición del mercado de trabajo sudamericano. Cuando un país tiene más urgencia de crear empleos, se eleva la posibilidad de manipulación y maltrato de parte de los inversores extranjeros.

También, las implicaciones medioambientales del proyecto son igualmente alarmantes. Los ambientalistas están más preocupados por la delicada reserva Isconahua y Vale Rio Juruá, las cuales, según The Guardian, “tienen una de las gamas más espectaculares de flora y fauna del planeta.” [16]  Es probable que construcción invasiva dentro de este área sea perjudicial para el delicado ecosistema amazónico. Además, la ruta del ferrocarril irá a través de las selvas en Mato Grosso, Rondônia y Acre, las cuales son áreas increíblemente delicadas de la cuenca amazónica.

Es crucial crear nuevas regulaciones conservacionistas más estrictas, subraya Nilo D’Avila de Greenpeace, y además la prevención del futuro desarrollo en el interior. [17]  El proyecto también amenaza con aumentar la deforestación en una región ya debilitada y delicada. “Para un biólogo, esta región es una de las más importantes del mundo,” dice Adrian Forsyth, presidente del Amazon Conservation Association. [18]  Bruce Babbitt, presidente de la organización estadounidense World Wildlife Fund, proclama, “Si destruimos el patrimonio biológico de los Andes y la cuenca amazónica, empobreceríamos a los peruanos, a los brasileños, y, de verdad, a todo el mundo.” [19]  Para Babbitt y otros activistas, las consecuencias de más manipulación en esta región del mundo serán catastróficas, sobrepasando los beneficios económicos a corto plazo.

Por lo anterior, los activistas no están dispuestos a callarse. Muchos de los proyectos anteriormente mencionados fueron impedidos por manifestaciones locales e internacionales, costando a las industrias millones de dólares. Si China, Brasil y Perú no toman las precauciones apropiadas, las protestas estancarán la construcción del tren Twin Ocean. Hay que darles a los grupos ambientalistas y de derechos humanos un papel en la planificación de este proyecto. Sin embargo, el resultado más probable e históricamente más exacto es menos optimista. Teniendo en cuenta la importancia económica de este proyecto, es muy probable que se tomen atajos y se ponga en peligro la protección de los derechos humanos y del medio ambiente.

Por: Thomas David Alvarez, Analista del Consejo de Asuntos Hemisféricos

Ésta es una contribución gratuita producida por el Consejo de Asuntos Hemisféricos. Si desea republicarla, por favor ponga nuestra información institucional. Los derechos exclusivos pueden ser negociados.

Foto destacada: Transamazonic road builders on the Front Line//Anthony Boccaccio

[1] http://dialogochino.net/china-integra-el-sueno-bioceanico-de-brasil-y-peru/?lang=es

[2] http://www.ibtimes.com/china-brazil-peru-eye-transcontinental-railway-megaproject-1930003

[3] http://www.reuters.com/article/2015/05/23/us-china-latam-railway-idUSKBN0O802P20150523

[4] http://latino.foxnews.com/latino/money/2014/01/09/while-shipping-companies-mull-new-options-panama-canal-expansion-runs-into/

[5] Ibid.

[6] http://www.cnbc.com/id/101846863

[7] http://www.ibtimes.com/china-brazil-peru-eye-transcontinental-railway-megaproject-1930003

[8] http://www.cepal.org/en/pressreleases/paises-de-la-region-deberian-invertir-62-del-pib-anual-para-satisfacer-demandas-de

[9] Ibid.

[10] Ibid.

[11] http://qz.com/236220/why-china-wants-to-build-a-railway-across-south-america/

[12] http://www.wsj.com/articles/SB10001424127887324183204578567824292440706

[13] http://www.theguardian.com/world/2015/may/16/amazon-china-railway-plan

[14] http://www.ibtimes.com/china-brazil-peru-eye-transcontinental-railway-megaproject-1930003

[15] Ibid.

[16] http://www.theguardian.com/world/2015/may/16/amazon-china-railway-plan

[17] Ibid.

[18] http://www.npr.org/2009/09/14/112535943/the-amazon-road-paving-paradise-for-progress

[19] Ibid.

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